La tía Alejandra (por Aida Mirón)

 


La tía Alejandra

 

La película “La tía Alejandra”, del director mexicano Arturo Ripstein, apareció en las salas de cine en 1978. Basada en el cuento “Muñeca vestida de azul” de la escritora Delfina Careaga[1], relata la historia de una familia que recibe a una tía anciana y cómo cosas extrañas y fatales empiezan a suceder.

Con un guion adaptado por la misma escritora del cuento en conjunto con Sabina Berman, la película relata la trama por la que Lucía, la esposa y madre abnegada, debe pasar con la tía Alejandra. Una figura femenina que escapa la norma, Lucía llegará hasta el asesinato para poder parar el mal que está acechando a quienes quedan de su familia. Y todo por la lucha de ambas mujeres por el cariño de Martita, la hija más pequeña, a quien manda su madre una temporada con unos familiares. Sin saber que son otros brujos y que será la sucesora de la tía Alejandra. La niña ya está perdida para su madre.

El cuento hace alusión a dos palabras que tienen otros significados en ciertos círculos. Por un lado, muñeca, se asocia a brujería, ya que es a través de muñecas de palo o de trapo que se realizan ciertos hechizos. Y azul, que generalmente es asociado a tristeza. Al final, tanto del cuento como de la película, Lucía acaba quemando a la tía Alejandra en una hoguera, en clara alusión a la quema de brujas por este método en la edad media.

Lucía, harta de las muertes que han terciado su familia, se juega el todo por el todo y se deshace de la perpetradora de tanto mal. Las muertes de dos de sus hijos, como también la del esposo, son venganza silenciosa que la tía Alejandra ejerce. Al parecer, diente por diente, como bien dice el refrán. La primera muerte es la de Andresito, quien muere al caer de las gradas por bajarlas con los patines puestos. Esto como venganza a la caída que sufrió Alejandra cuando tropieza con uno de los patines y queda coja como consecuencia. La segunda muerte, la de María Elena, la hija mayor, se da cuando misteriosamente la habitación de esta prende en llamas, luego de haberle tirado una taza de té caliente en la cara a su tía. La tercera y última muerte provocada por la tía Alejandra, es la de Rodolfo, su sobrino. Cuando Rodolfo entiende que la muerte de sus hijos ha sido a causa de su tía, estalla en cólera y la saca de su casa bajo una terrible tormenta. Acá hay una variación en cuanto al cuento y la película: en el cuento Rodolfo muere por una pulmonía a causa de una fuerte lluvia, mientras que en la película muere ahogado en su propia cama de agua. Una escena totalmente adelantada a su época. Algo así se verá hasta casi una década después en el cine hollywoodense.

En palabras del propio Ripstein[2], “La tía Alejandra” es una película entretenida, sin más pretensiones que eso, en dónde Lucía desempeña el papel de heroína, de madre abnegada que hará todo por salvaguardar a su hija. Aunque su destino haya sido forjado desde la tumba por la tía Alejandra.

 

Gutiérrez-Villavicencio, Ramón. La heroína y la bruja en “Muñeca vestida de azul”, de Delfina Careaga. La Colmena 91. México 2016.

La tía Alejandra, Arturo Ripstein 1978. https://www.youtube.com/watch?v=x7tWe8Q6WsI

Torreiro, M. (1996). Años de desconcierto, años de penitencia. Nosferatu. Revista de cine.

 

 



[1] Delfina Careaga “Muñeca vestida de azul”, México 1975.

[2] Torreiro, M. Nosferatu. Revista de cine (1996).

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