Caracterización de dos personajes principales en: La tía Alejandra
Para situar al lector en lo que se suscita en la película
mexicana La tía Alejandra (1978), dirigida por Arturo Ripstein, a partir
del cuento Muñeca vestida de azul (1975)
de Delfina Careaga, se presenta, como escena introductoria, la muerte de la
madre de la tía Alejandra. En consecuencia, ella se muda con la familia de su
sobrina Lucía. Ellos ambicionan vivir de las riquezas de la tía. Alejandra
realiza prácticas de brujería. Se crea un ambiente macabro y tenebroso en la
casa. Hay muertes. Lucía asesina a su tía. Finaliza con la hija menor de Lucía
convertida en sucesora de Alejandra.
En las siguientes líneas se busca hacer énfasis en la
caracterización de dos personajes principales para anteponerlos y dar cuenta de
la tradición popular y atmósfera del horror, representada en la pantalla, a
través de posturas críticas. Por un lado, el personaje de la tía Alejandra
lleva con ella todo ese misterio y sus actitudes producen miedo. Todo
transcurre con normalidad en la casa de su sobrina hasta que la tía aparece en
sus vidas. Son personajes arquetipos
como expresa Toledo[1], De acuerdo con
Gutiérrez, [2] la
película es considerada como uno de los mejores filmes de horror en México.
Por un lado, Alejandra encarna la figura de la
antiheroína y Lucía la de heroína. Si se toman en cuenta algunas de las
funciones narrativas propuestas por Vladimir Propp[3], la tía comete una serie de fechorías y daña, así se
sugiere en el filme, a varios miembros de la familia sin siquiera tocarlos. Personifica
a una mujer vengativa, con odio, que crea suspenso y terror.
El odio de Alejandra se empieza a hacer visible cuando el
hijo y la hija mayor de Lucía le manifiestan abiertamente su rechazo y
escepticismo por sus prácticas de hechicería. Una de las escenas que ayuda a ambientar esa
tenebrosidad se da con la tía en su representación con títeres, brujas y payasos,
su risa malévola pareciera ser un presagio de lo que acontecerá a cada miembro
de la familia. Alejandra, en ese acto, habla del castigo que deben recibir
quienes se comportan mal. La ambientación de la música, los colores oscuros, la
casa grande con muchos cuartos, todo ello contribuye a esa construcción de una
atmósfera sombría que, mediante estrategias de horror, introducen el miedo y la
muerte, apuntan Castro Ricalde et al., (2012).
Primero muere el hijo menor. La hija mayor de Lucía
arroja el té hirviendo a la cara de Alejandra y la acusa de ser bruja. Al
regresar del hospital en un carro, Alejandra, Lucía y su esposo, Rodolfo,
presencian la quema de su casa, hecho en el que muere su hija mayor. La tía no
se inmuta y asume una postura frívola. Lucía enloquece por la pérdida de sus
hijos. Alejandra le expresa que no debe llorar, que pensar en su salud es lo
único que importa, y sentencia que Dios castigó a los niños.[4]
En las líneas previas, se observa, por un lado, ese
carácter vengativo, por otro esa tradición religiosa y popular en torno a las
brujas. La tía Alejandra se transforma
físicamente y envejece sin motivo alguno. Su pierna dañada le da un aspecto
grotesco, dice Gutiérrez. [5] Estos son signos definitorios que responden al
estereotipo difundido a través del folclore, apunta Zamora (2005). [6] “El origen de la apariencia de la
hechicera se encuentra en la tradición popular; gracias a que ha sido personaje
de varios cuentos y películas, su imagen de mujer vieja ha quedado instaurada en
el imaginario colectivo. Por lo general, las brujas son ancianas horribles y
malas, cómplices del diablo y propagadoras del mal”, enfatiza Gutiérrez.[7]
La única que parece ser seducida por la tía es Martita.
Alejandra busca incansablemente introducir a la pequeña en sus prácticas de
brujería. Lucía figura como la heroína al ser ella quien manifieste un
verdadero amor por sus hijos. Después de quedar postrada en cama a causa de la
muerte de su hija mayor, busca desesperadamente alejar a Martita de Alejandra, tras
descubrir sus intenciones y lleva ese amor hasta las últimas consecuencias:
asesinar a su tía. En estas escenas de la película, se suscitan otras de las
funciones propuestas por Propp. Martita se convierte, sin saberlo, en cómplice
de la tía y se vuelve su sucesora al final de la trama. Lucía descubre la falsa
amabilidad de la tía. Hay un combate entre ambas. La agresora, antiheroína,
encarnada por Alejandra es castigada.
Como se aprecia con anterioridad y como indica Gutiérrez[8], en el cuento, y en este caso el filme, hay presencia de elementos antagónicos como bondad y maldad, juventud y vejez, protección y daño, inocencia y perversidad, amor y egoísmo, pasado y presente, soltería y matrimonio, vida y muerte.[9]
Bibliografía
Castro Ricalde, M, Alejandra Sánchez Velázquez y Carlos Gerardo
Zermeño Vargas. (2012), Inquietantes inquietudes. Tres décadas de literatura
fantástica en el Estado de México, México, Instituto Mexiquense de Cultura.
Gutiérrez, R. (2016) La heroína y la bruja en “Muñeca
vestida de azul”, de Delfina Careaga. The doll and the witch in
“Muñeca vestida de azul” by Delfina Careaga. La Colmena 91.
Toledo, A. (2020). Sesión virtual, 01-09-2020. El
lobo, el bosque y el hombre nuevo/Fresa y chocolate. Sobre la adaptación del
cuento de Senel Paz al cine, realizado por Tomás Gutiérrez Alea y Calos Tabio.
Siguiendo a David García-Reyes. Diapositivas. Seminario sobre Cine y
Literatura. Maestría
en literatura Hispanoamericana. Universidad
Rafael Landívar de Guatemala.
Propp, V. (1928) Las 31 funciones narrativas de Propp. Morfología del cuento (Morfológuiya skazki). Recuperado de: https://lilianadelrosso.wixsite.com/mishistorias/post/las-31-funciones-narrativas-de-propp#:~:text=Morfolog%C3%ADa%20del%20cuento%20(Morfol%C3%B3guiya%20skazki,ingl%C3%A9s%20en%20el%20a%C3%B1o%201958.
Ripstein, A. (1979). La
tía Alejandra. Película de terror. México.
Zamora, M. (2005), Ensueños de razón. El cuento
inserto en tratados de magia (siglos XVI y XVII), Madrid/Fráncfort,
Iberoamericana/Vervuert.
[1] Toledo, Aida. Clase virtual del curso de Cine y Literatura. 25-8-2020. Maestría en Literatura Hispanoamericana. Universidad Rafael Landívar de Guatemala.
[2] Gutiérrez, Ramón. La heroína y la bruja en “Muñeca vestida de azul”, de Delfina Careaga. The doll and the witch in “Muñeca vestida de azul” by Delfina Careaga. La Colmena 91. 2016.
[3] Propp, Vladimir. Las 31 funciones narrativas de Propp. Morfología del cuento (Morfológuiya skazki) fue publicada en ruso en 1928; aunque influyó en Claude Lévi-Strauss y Roland Barthes, fue ignorada en Occidente hasta ser traducida al inglés en el año 1958. Las funciones son una serie de puntos recurrentes en todos los cuentos de hadas populares. Extracto recuperado de: https://lilianadelrosso.wixsite.com/mishistorias/post/las-31-funciones-narrativas-de-propp#:~:text=Morfolog%C3%ADa%20del%20cuento%20(Morfol%C3%B3guiya%20skazki,ingl%C3%A9s%20en%20el%20a%C3%B1o%201958.
[4] Ripstein, Arturo. La tía Alejandra. México. (1979).
[5] Gutiérrez, Ramón. 2016.
[6] Zamora Calvo, María de Jesús (2005), Ensueños de razón. El cuento inserto en tratados de magia (siglos XVI y XVII), Madrid/Fráncfort, Iberoamericana/Vervuert.
[7] Gutiérrez, Ramón. 2016.
[8] Ripstein, Arturo. La tía Alejandra. México. (1979).
[9] Gutiérrez, Ramón. 2016, (pág.63).

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